Page 157 - Retos y desafios de lo escenarios emergentes en la comunicacion educativa 1
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Retos y desafíos de los escenaRios emeRgentes en la comunicación educativa



           En  la  secuencia  de  eventos  que  se  van  dando  en  el  Ensayo  sobre  la
           ceguera, encontramos esa situación. El médico que buscaba explicar el
           fenómeno de la ceguera blanca, quedó contagiado una noche después
           del hecho. Esto genera un sentimiento de frustración y desamparo en la
           persona del oftalmólogo. Se entiende que, la discapacidad tiene su base
           en la noción de incapacidad productiva, su valor como profesionista
           desaparece  al  momento  de  quedar  ciego.  Es  como  si  su  vida  tuviera
           valor  solo  por  la  labor  que  realiza.  Este  punto  queda  ilustrado  de
           manera excepcional por la naturaleza de la labor del oftalmólogo, como
           médico que atiende padecimientos en los ojos. En su coloquio interno el
           oftalmólogo piensa sobre sí mismo: “Realmente, un oftalmólogo ciego
           no serviría para mucho” (Saramago, 1995, pág. 68).

           Este  es  el  impacto  que  tiene  el  proceso  de  construcción  de  las
           identidades  de  las  personas  diferenciadas  desde  una  norma
           arbitraria  de  quienes  tienen  el  poder  para  dictarla. Y  aquí  vale  la
           pena cuestionar: ¿por qué una persona que puede ver tiene más valor
           que una persona que no ve? Bajo esta premisa, el Consejo Nacional
           para Prevenir la Discriminación, en el año 2005 generó una serie de
           materiales para profundizar en las prácticas de exclusión; en uno de
           los textos, Héctor Islas Azais (2005) fue el encargado de la producción
           de un cuadernillo sobre Lenguaje y Discriminación. En este texto, el
           autor hace una reflexión en torno a las diferentes formas de nombrar
           la discapacidad, que se refiere a continuación:

                 La adopción en muchos ámbitos de términos como ‘persona
                 con  discapacidad’  o  ‘persona  con  capacidades  distintas’  en
                 lu-gar de voces como ‘minusválido’, ‘inválido’, “incapacitado”,
                 ‘lisiado’,  ‘retrasado’  o  ‘subnormal’  procura  apartar  las
                 connotaciones despectivas, de inferioridad, de ineptitud, de
                 dependencia y paternalistas a favor de una concepción más
                 respetuosa de la autonomía individual, de la diversidad y del
                 derecho  a  una  vida,  digamos  a  falta  de  un  término  menos
                 equívoco, normal (Islas, 2005, pág. 12).


           El énfasis que se realiza en las connotaciones despectivas de términos
           como retrasado o sub normal, no se basan en el entendimiento de
           tales  condiciones  de  vida,  más  bien  atienden,  como  en  el  caso  del



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